La falta de controladores aéreos en Australia pone en peligro la seguridad aérea: similitud con el caso español

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El sistema de control de tráfico aéreo australiano sufre del mismo mal que el español: la falta de controladores, las presiones operativas, condiciones de trabajo leoninas, amenazas de privatización  y fallos continuos de seguridad.

Los controladores australianos se ven forzados a trabajar demasiadas horas para sacar adelante el tráfico.

A diferencia de España, los pilotos australianos apoyan masivamente a los controladores aéreos en declaraciones continuas a los medios de comunicación, y denuncian esta falta de controladores como una lacra para la seguridad aérea. Lawrie Cox, de IFALPA, declaraba que la falta de controladores aéreos pone a los pilotos en situaciones de emergencia por proximidad de aeronaves, que deben resolver en cuestión de segundos tratando de «ver» a las aeronaves que se aproximan a cientos de kilómetros por hora.

Salvo honrosas excepciones, los pilotos españoles guardan un «cauto silencio» tras el decretazo de Fomento. El SEPLA publicó un boletín de seguridad, pero no han hecho declaraciones públicas en contra del decretazo.

Un consultor en seguridad aérea declaraba en este reportaje de la televisión australiana:

«If you have a bad night, as an air traffic controller you can actually kill people» («si tienes una mala noche, como controlador aéreo realmente puedes matar personas»).

«The controllers are actually very concerned.. about what´s happenig to ther lifes, the families, and their professional responsabilities, because it´s illegal for them to present for work when they´re foretold» («los controladores están muy preocupados.. sobre lo que les está pasando a sus vidas, a sus familias y a sus responsabilidades profesionales, porque es ilegal que un controlador vaya a trabajar cuando está amenazado»).

Tambien a diferencia del caso español, el ministro de transportes australiano mostró su apoyo a los controladores y se comprometió a solventar la situación trabajando conjuntamente, declarando que «nadie debería ir a trabajar si se supone que no está en condiciones de ir».

El equivalente del presidente de Aena, el australiano Greg Russell (Air Services Australia, ASA), sin embargo,  mantiene una postura beligerante con el colectivo de controladores, en términos parecidos a los de Blanco y Lema, y responsabiliza a los anteriores gestores de ASA de la situación. Rusell también se ha negado sistemáticamente a formar nuevos controladores y a revisar las condiciones de trabajo de los actuales.

Si, «spain is different», pero no en todo.

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Blog de un controlador aéreo australiano

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