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Editorial del SEPLA sobre el decretazo de Fomento

Revista Mach.82 (SEPLA)/ nº148-Junio 2010

La negociación colectiva es el instrumento que se ha establecido como válido en nuestro ordenamiento jurídico para las transacciones en las que están implícitas ls condiciones laborales de cualquier grupo profesional. Hemos visto recientemente cómo desde el Poder Público se ha adoptado una posición de fuerza para limitar, o casi suprimir, a los controladores aéreos el acceso a este mecanismo, que viene reflejado como derecho fundamental en el Título Primero de nuestra Constitución.

Por sí sólo, y más allá de la muy cuestionable oportunidad y equidad de la medida, resulta altamente preocupante que nuestro sistema legislativo y judicial sea capaz de transigir con tamaño disparate, adoptado además en el contexto de una descarada campaña de desprestigio profesional encaminada a preparar a la opinión pública.

Con todo, no es costumbre de esta institución el entrar en disputas laborales de otros, pero sí lo es llamar la atención sobre todo aquello que pueda suponer una merma de la calidad de la operación, y llegado el caso, de su seguridad.

Desde la publicación del Decreto, la situación del control aéreo en España ha cambiado de manera sustancial. Las nuevas directrices ponen en manos de responsables políticos decisiones que jamás deberían salir del entorno profesional, y los aeropuertos españoles ya han sufrido amagos de caos por determinacines tales como la de calibrar un ILS en hora punta de tráfico.

Los descansos y turnos de los controladores, tema que incide en nuestra Seguridad de manera capital, están siendo repartidos de manera poco adecuada, atendiendo quizás más a la imposición cuartelera que a la conciencia de lo que se tiene entre manos. La tensión generada en el colectivo de controladores no parece ser la más idónea para el correcto desarrollo de su trabajo.

No nos guía el ánimo de hacer de jueces sobre una situación de conflicto que, como tal, no nos toca. Pero sí creemos que la confusión entre autoridad y conocimiento puede llegar a ser altamente arriesgada.

El juego de los dados con factores humanos suele traer muchos perdedores y ningún ganador, por lo que nos permitimos, desde la posición que ocupamos como máximos responsables de la operación, pedir un poquito de cordura en el manejo de ciertas cosas. Un mando que se hace tremendamente más fácil, efectivo y seguro por la sencilla vía de dar más importancia a lo que es más importante.

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