La turista sueca 1 millón regresa a Alicante

Eloy Orgaz

 

España, 1959. Comienza el plan de recuperación económica del insigne generalísimo Franco con Manuel Fraga Iribarne al frente del ministerio de turismo, su baño en palomares y la recepción a la turista sueca un millón en Barajas. Se inauguran presas y pantanos por doquier para combatir la «pertinaz sequía» y se planifica una red de aeropuertos turísticos que atraigan a las rubias despampanantes de lo que se dio en llamar la España del Landismo.

La Collares, mientras tanto, deja a deber alhajas por varios millones a todos los joyeros de Madrid, que la temen en cuanto la divisan llegando en el coche oficial. El marqués de Villaverde, a sus cositas en los asuntos médicos. Que tema por su vida el que caiga en sus manos.

Las empresas afines al régimen, muchas veces con gran presencia de la familia del Caudillo, empiezan a construir grandes hoteles en la costa. Benidorm explota. Spain is different. La Lola Flores, que ni canta ni baila bien pero no se la pierdan, entona la zarzamora.

Son tiempos del sindicato vertical. Los jefes de casa, policía política del régimen, ya empiezan a resultar innecesarios. Muchos se reconvierten en asesores inmobiliarios dando su pequeño pelotazo que les permitirá comprarse un seiscientos en el que meter a su mujer, a sus dos churumbeles, a la suegra y la jaula del canario. Otros, reconvertidos en funcionarios, se pasean por los Nuevos Ministerios, sede actual del Ministerio de Fomento, con su librea de bedel fiel y sumiso a las directrices del régimen.

Por inverosímil que parezca, y ante el asombro de los más jóvenes que no vivieron esa época, la España de hoy guarda grandes paralelismos con lo antes descrito. Solo se trata de cambiar los nombres, pero todo sigue igual.

Se acaba de inaugurar la nueva terminal de Alicante, con presencia de lo más granado de la política y la caspa del arrejuntamiento y la poltrona política. Pero esta vez el Caudillo se llama José Blanco y la Collares es Pajín, que va vestida de rojo sangre y es una férrea impulsora de la ley antitabaco. Sonríen en la foto con su archienemigo Camps, el de los trajes, que aguanta el tipo en el besamanos de rigor.

En su despacho en Madrid el presidente de una gran constructora, Rafa, contempla una pirámide de ratios preparada por sus asesores en la que se muestra la rentabilidad esperada tras la privatización de AENA, el asalto a las torres de control y el mando del grifo de la formación de controladores.

Los nuevos jefes de casa reconvertidos a bedeles del régimen se pasean por sus despachos en la calle Juan Ignacio Luca de Tena, de los Nuevos Ministerios y de Arturo Soria. Acaban de llamar al conseguidor, ese fiel intermediario con alguien de arriba que les ha conseguido su trocito de tarta por la privatización de AENA. ¿Que hay de lo mío? Nada todavía, espérate a ver si estos la lían parda en Semana Santa. Ah, bueno, pero a ver si me pagas, que ya te he dejado el patio limpio de polvo y paja. No te preocupes, que Rafa es un hombre de palabra.

Zapatero no cuenta. Al igual que al dictador se le entubó y mantuvo con vida artificialmente, al de la ceja lo tienen escondido para que exhale en paz su último aliento de vida. Las puñaladas traperas del tardofranquismo reviven hoy en el seno del PSOE con espíritu renovado.

Rafa, en su despacho, contempla impasible y tranquilo este vodevil de la dentellada. Llama a Emilio para organizar una cacería: pilotará su propio helicóptero y despegará desde uno de sus recién adquiridos aeropuertos. «Ves, Emilio, aquí había dinero, ya te lo decía yo». Espera que se le de prioridad en el despegue. No conviene hacer esperar a los insignes señores, que total, ya han mandado bombones a los controladores como justo pago por sus servicios.

La turista un millón despega tranquila desde Estocolmo con destino a Alicante.

España y el régimen están salvados una vez más. Todo se dejó atado y bien atado.

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/obra/siglo/Alicante/levanta/vuelo/elpepuespval/20110324elpval_2/Tes

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