La verdad contada por profesionales

Día Internacional del Controlador Aéreo

 

Aviaciondigit@l

Este es un día de reconocimiento público al colectivo más perseguido desde un punto de vista político, social y laboral en la historia democrática española reciente probablemente… Los más jóvenes, ahora nuestros hijos, se encuentran entre la incertidumbre profesional y, aunque aún no lo atisban, en un gravísimo momento de recorte de libertades cívicas que si no se reconduce, nos llevará a un punto de no retorno(V1 en el argot), preocupante… Nuestros controladores aéreos, han sido desde hace más de dos años, la punta de lanza de un despiadado ataque de los “antisistemas aeronáuticos” institucionales, contra sus/nuestros derechos laborales(Estatutos de los Trabajadores, Convenio Colectivo), y ciudadanos (Estado de Alarma/Militarización), y, lo que es más grave aún, contra el amparo de la Ley frente a un Estado en descomposición moral. Hoy el modelo “atc attac” ya es una realidad triunfante en España entre casi todos los colectivos laborales.

No habrán recibido en sus casillas esta mañana una felicitación de sus superiores jerárquicos. No habrán tenido el detalle de una flor en su consola. No habrán recibido incesantes llamadas de amigos, familiares, superiores y ciudadanos, como reconocimiento a su labor diaria. Vale, aceptemos el remilgo como animal de compañía. Pero los que tenemos memoria, como medio especializado que se dedica a seguir su labor, creemos que se les debe, no ya el abrazo del año pasado en una campaña que pasó desapercibida mediaticamente, que tambien vaya por delante, sino algo mucho más profundo, como es el reconocimiento cívico ante las acometidas de los antisistemas dentro del sistema, y por saber mantener su autoridad profesional, a pesar de tantos avatares.

Los antisistemas aeronáuticos, en el caso de ese sector, son aquellos que en el ejercicio de su cargo público, minan, desacreditan, desautorizan a diario, al propio sistema, por su falta de profesionalidad técnica, de criterio al implementar normas técnicas, y de formación técnica sobre lo que están legislando, regulando o fiscalizando.
Ellos, los antisistemas aeronáuticos, son gente que ostenta el poder, pero distan mucho de tener autoridad. No se la han ganado en el ejercicio de su profesión, y ahora probablemente ya es tarde. Ellos, son los peones de irreconocibles planes opresivos sobre colectivos incómodos. Incómodos para la perpetuación de ese sistema en el que ellos actúan como parásitos responsables de la propia destrucción y degradación que todos los colectivos profesionales observan y denuncian, ahora ya de forma constante.¿Conciencia de clase?.

Pues bien, el reconocimiento al denostado colectivo de controladores aéreos españoles lo es si ponemos sobre la balanza el que han tenido que soportar todo el poder del Estado sobre sus espaldas durante esta larga travesía que se inició a finales de 2009. A pesar de todo, ellos siguen el guión de la priorización de la seguridad operativa, la fluidez en el tráfico aéreo y la eficiencia desde el punto de vista económico, como consigna diaria. No han sucumbido a la bota que les ha oprimido el cuello, incluyendo la explícita bota militar, por encima de lo soportable en ocasiones.

Este, es un país donde se analizan poco todas las cuestiones, desde el punto de vista científico-técnico. La situación psico-física de este colectivo tras la campaña que desataron las más altas instancias del Estado contra estos profesionales, probablemente, a día de hoy, nadie lo haya hecho, preocupa a los que tenemos la obligación como medio de seguirles en su travesía laboral. Pero del sucinto análisis del trato casi diario y personal que un medio especializado tiene con ellos, como con tantos otros colectivos aeronáuticos, sí podemos trasladar a nuestros lectores, que lo que venimos observando es algo que si que redunda en una cierta admiración hacia todos ellos. La entereza con la que han sabido soportar el acoso, es una irrefutable prueba de que su selección como controladores aéreos, su perfil, se ajusta perfectamente a los más altos requerimientos psico-técnicos que se le pueden exigir a un ser humano.

Ahora, “gracias” precisamente a esas circunstancias excepcionales que les ha tocado vivir, hemos podido constatar que esa exigencia en su perfil, en su equilibrio profesional/emocional, en su diario hacer aséptico, en su espacio, su fanal, su consola, se cumplió según los más altos estándares de selección posibles el día que superaron sus pruebas de acceso a la profesión. De ahí que entendamos como algunas personas que ahora se encuentran en el lado institucional del transporte aéreo en España, por sus actos, sus comportamientos, sus reacciones, su comunicación paupérrima de conocimientos, no superaran semejante selección. En un medio que suele ser crítico con los niveles de formación en el sector, aquí hemos podido comprobar, que la selección fue exigente y eficiente en lo que a ellos respecta.

A pesar de esos requerimientos de perfil superados, en algunos casos entre miles de candidatos. En muchos casos de una ascendencia social modesta o media, pese a lo que la ciudadanía cree. Nuestros controladores aéreos no se comportan de manera diferente a cómo lo hacen otros ciudadanos en su vida cotidiana. Se levantan, van al trabajo, vuelven a sus hogares. Rien, lloran y padecen como tantos y tantos seres humanos, y además, son generosos a la hora de comunicar cómo es su profesión, a la que a pesar de todo y de todos esos antisistemas, siguen amando al día de hoy.

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