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«Top Fly quebró mi sueño de ser piloto y me dejó una hipoteca de 90.000 euros»

Avión de la European Aviation School of Barcelona (EAS), que los exalumnos de Top Fly piden investigar.
FOTO: CG Avión de la European Aviation School of Barcelona (EAS), que los exalumnos de Top Fly piden investigar.

Ignasi Jorro, 30/5/2016. Este artículo ha sido rectificado por CRÓNICA GLOBAL (ver http://www.controladoresaereos.org/2016/06/22/el-empresario-jorge-veguin-lanza-una-nueva-escuela-de-pilotos/). «Top Fly quebró mi sueño de ser piloto y me dejó con una hipoteca de 90.000 euros a 15 años». Este es el testimonio de Sergio Jiménez, un técnico de electrónica de máquinas de Montcada (Barcelona). El profesional es uno de lo 81 afectados por el colapso de la escuela de aviación catalana que, según denuncian abogados y exalumnos, cinco años después trata de volver al mercado con otro nombre: EAS Barcelona.

«Un curso de piloto de helicóptero, el que yo hacía, es carísimo. Tuve que pedir un préstamo, y la quiebra de Top Fly me condenó dos veces. Una, porque no pude sacarme la licencia. Y dos, porque me impidió poder volver a la aviación, que era mi sueño. Con los sueldos actuales no podría pagar el crédito», lamenta a Crónica Global.

Jiménez, de la promoción 32 de la academia, se toma el desmoronamiento de la antigua escuela con filosofía. «Es como si hubiera invertido en un negocio y hubiera salido mal. Y trato, igual que los demás, de pasar página», aclara.

EAS Barcelona

La entereza del joven de 33 años tiene una enmienda. La herida abierta por Top Fly vuelve a sangrar por EAS Barcelona, una nueva academia que, dicen abogados y exalumnos, tiene la misma cúpula que el centro quebrado en 2011.

«Sólo pido dos cosas: que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) examine la viabilidad económica de las escuelas de vuelo. Que no haya un nuevo ‘caso Top Fly'», prescribe.

«Y dos, que la Fiscalía —a quien los exalumnos han entregado un escrito de queja— se ponga en nuestro lugar. EAS la forma la misma gente e incluso los mismos trabajadores que Top Fly. ¿Por qué deberían poder abrir un centro de formación si hundieron uno hace cinco años y tienen dos sentencias en contra?»», indica.

Judicializado

En efecto, dos autos judiciales han concluido que Jorge García y Veguín y su hermano deben devolver 4,77 millones a 81 estudiantes de la fallida escuela. En 2012 y en 2014, los magistrados resolvieron en favor de los alumnos perjudicados por el cierre repentino de la escuela de aviación, que la pareja de emprendedores había traspasado a un liquidador cuando su situación financiera era muy delicada.

«Me gustaría saber cómo han conseguido el dinero para reabrir otra escuela. Sea quien sea el inversor, sólo pido que no vuelva a ocurrir», zanja Jiménez.

Fuente: Artículo original en Cronicaglobal

Rectificación de Cronicaglobal

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