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Saint-Exupéry y los primeros vuelos comerciales

JAVIER ORTEGA FIGUEIRAL, 31/7/2016.Fue tal dia como hoy hace 72 años. Desapareció en el mar Mediterráneo mientras realizaba una discreta operación militar de reconocimiento con cámaras fotográficas a bordo de su avión. El 31 de julio de 1944 falleció el escritor, poeta, aviador y humanista  Antoine Jean-Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry.
El aviador francés pilotaba un P-38 sin armamento y con base en Córcega. Su misión era obtener información sobre los movimientos de las tropas alemanas en el Valle del Ródano, al sureste de la Francia continental. Nunca volvió. Su especial sensibilidad, su incomprensión por las causas de la guerra y su mentalidad abierta fueron causa de cierto ostracismo hacia su persona, algo que hizo plantear un tercer interrogante a lo que pudo suceder en aquel vuelo. ¿Tuvo un fallo mecánico? ¿fue derribado? ¿Se suicidó?

Su vida tuvo muchas aristas y facetas poco conocidas u olvidadas, como por ejemplo ser uno de los pilotos contratados por la primera compañía que operó vuelos comerciales en España, utilizando tres aeródromos de la península: Barcelona, Alicante y Málaga lugares donde se escribieron los primeros compases de la aviación.

A finales de 1918, Pierre Georges Latécoère, estuvo ultimando un proyecto largamente pensado: el establecimiento de una línea aérea de servicios postales y carga que uniese puntos tan lejanos como París y Buenos Aires. Para empezar con coherencia esa aventura empresarial, inicialmente se planteó unir las ciudades de Toulouse y Casablanca, el primer enlace por vía aérea entre la metrópoli y su protectorado marroquí (el correo desde París a Toulouse se enviaba en tren). Como los medios eran limitados y los aviones no podían volar trayectos demasiado largos, el plan necesitó la adecuación de una serie de instalaciones de apoyo y repostaje en España, para lo cual se eligieron tres aeródromos a lo largo de la costa mediterránea: uno al sur de Barcelona, otro al este de Alicante y el tercero en unos terrenos junto a Málaga.

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Instalaciones del campo de la Latécoère en Barcelona: hangar, caseta y bidones de gasolina (Archive Vignes)

Eran otros tiempos e inicialmente el gobierno de España no puso las cosas fáciles a esta sociedad francesa, que tuvo que hacer ciertas concesiones y dedicar gestos amistosos para poder sobrevolar el territorio. Finalmente, el 8 de marzo de 1919, el primer avión de la compañía Latécoère despegó del aeródromo de Toulouse con destino a Casablanca. El aparato, un Salmson 2A2 que voló con un pasajero y pocos kilos de objetos postales, realizó una escala en Barcelona, luego hizo noche en Alicante y al día siguiente prosiguió hacia Málaga. Ya en África, Tánger, Larache y Rabat fueron las escalas previas a la llegada a Casablanca. Años después, la ruta se alargó hasta Senegal y posteriormente, en 1930, se llegó a cruzar el océano hasta diferentes capitales de Sudamérica, incluso cruzando la cordillera de los Andes, ya con el nombre de Compagnie Générale Aéropostale terminando la larguísima linea postal en Santiago de Chile.

Todos esos logros pusieron los cimientos de la aviación actual y fue gracias a emprendedores con visión de futuro, inversores que creyeron en un proyecto arriesgado y a un puñado de aviadores valerosos que se convirtieron en leyenda como Jean MermozPierre DeleyHenri Guillaumet y, por supuesto, Antoine de Saint-Exupéry.

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Cartel publicitario de la ruta Toulouse-Casablanca de la Latecoére. (Archive Vignes)

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