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En EL MUNDO: Enaire pide horas extra a los controladores ante el “elevado déficit” de plantilla este verano en El Prat

Centro de Control Aéreo de Madrid / ANGEL NAVARRETE

 

Esta mañana la periodista SILVIA FERNÁNDEZ ha publicado un artículo en EL MUNDO que, por su interés y rigor periodístico, reproducimos en su totalidad:

 

Es irremediable. El cielo de Barcelona comenzará el verano con carencia de controladores, independientemente de si finalmente se ponen en huelga o no. El centro de control de Gavá -el equivalente a Torrejón de Ardoz en Madrid- adolece de personal para este mismo junio. «Hemos detectado que tras agotar todas nuestras medidas organizativas para cubrir la programación tenemos necesidad de programar Ciclos Extendidos», reconoce un mail del gestor aéreo Enaire, al que ha tenido acceso este diario.

297 controladores componen actualmente la plantilla de Gavá, y el uso de los ciclos extendidos, que modifican sus jornadas por delante o por detrás de un descanso reduciéndolo en unas horas (pero guardando el mínimo de 48 horas legales), son una de sus quejas. Según la Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca) las programaciones de días de trabajo y descanso de 6/2 han subido un 336% en los últimos años.

Las cifras de la configuración de referencia -mínimo de gente que el gestor entiende que debe haber para dar el servicio- salen negativas para casi todos los días del mes en el que comienza el verano (documento). Y reconoce Enaire en el mail que avisan a los controladores de «los déficits que tenemos en este momento» para «si cabe, reviséis vuestras necesidades de reducción de jornada».

Por cuestiones intrínsecas a su labor, las reducciones para un controlador se acumulan en días, y es el modo que algunos escogen para hacer coincidir sus vacaciones de verano con las de sus familias cuando Enaire les adjudica la primera quincena de junio o la segunda de septiembre, lectivas. «En Barcelona entre un 30% y un 40% están con reducción de jornada en verano, pero muchos, todo el año», reconoce Daniel Zamit, portavoz de Usca.

En la mesa de negociaciones, que la pasada semana superó ya su quinta jornada, se plantean otras reivindicaciónes, según fuentes del sector: incumplimientos del régimen de descansos diurnos (establecidos en un 25%) y las complicaciones para intercambiar turnos con compañeros.

El malestar ha ido in crescendo entre la plantilla del centro catalán, en el que «29 personas esperan su traslado a otras dependencias y no se pueden ir por falta de personal que les supla», explica la voz de Usca, Susana Romero; «calculan que les falta un 25% de plantilla». «Cinco o seis años llevan sin conceder traslados», asegura Zamit, «y no se fían porque desde 2011 les dicen que habrá más contratación».

Para Usca, que a nivel nacional no secundará la huelga, cuándo y cuántos controladores destinará Enaire a Barcelona es la clave para cerrar, al menos de momento, el conflicto reabierto en el espacio aéreo español. Conscientes de que no habrá solución este verano ya que los nuevos controladores no estarán formados, demandan «un horizonte». «Que nos pongan por escrito que en x tiempo esta situación se acaba porque se incorporarán x controladores. Así la gente estaría dispuesta a ver cómo colaborar».

Enaire no comenta oficialmente sobre un posible calendario. Pero en su planificación están los datos recordados por la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) que considera que «la huelga es desproporcionada». «Se han aprobado 370 nuevas plazas de controladores en 2016, 2017 y 2018, de los cuales este año se habrán incorporado 109; 58 de ellos lo harán en el centro y torres de control de Cataluña», recuerda ALA.

Usca reclama al gestor público un dato de incorporaciones de efectivos listos para el trabajo. Según fuentes del sector, 21 (de la convocatoria de 2016) se incorporarán en Barcelona este año con licencia y habilitación: 14 a torre y siete al centro de control.

12 semanas consecutivas de huelga a partir del 20 de junio es el planteamiento inicial. Miércoles y domingos, coincidiendo con comienzos y finales de quincenas. Concretamente, 24 días de 24 horas sin actividad que, en virtud de los datos de tráfico del año pasado, podrían afectar a una cifra que superaría los 200.000 pasajeros.

Según algunas fuentes, tras la huelga hay una reivindicación salarial de este colectivo con altos sueldos. Usca lo niega. «Los controladores de Barcelona no quieren ni siquiera hacer más horas, aunque cobren menos». De hecho, «los whatsapps de petición de voluntarios para horas extra son casi diarios», cuenta Romero, «y no sólo en Barcelona sino en Madrid, Sevilla, Málaga…».

Aunque la huelga no llegue a producirse, considerando que será otro año de crecimiento del tráfico, los controladores auguran más regulaciones del espacio aéreo. Entra dentro de lo normal que se cierren sectores aéreos y se pongan regulaciones para evitar caos en llegadas, lo que inevitablemente causa demoras. «Pero cuando se tienen que poner por falta de personal es un fracaso de la empresa», asevera Zamit. «Y en Barcelona pese a que la gente trabaja por encima, están teniendo que poner regulaciones casi todos los días».

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