Oleaga quiere un SDP en todo el aeropuerto de Barajas

 

Redacción

El aeropuerto de Madrid Barajas, dirigido por Miguel Angel Oleaga, tiene la intención de implantar un SDP (servicio de dirección de plataforma) también en las terminales 1, 2 y 3, y posiblemente también en la T4 satélite. Esta implantación tendría lugar a partir del próximo día 21 de mayo, coincidiendo con el comienzo del ciclo AIRAC y con la finalización de la formación del personal a cargo del nuevo SDP en Senasa por cuenta de Ineco. De facto, esta decisión significa la supresión del servicio de control de tráfico aéreo en todas las terminales del aeropuerto, al igual que ya ocurrió con la T4 el pasado año. El argumento (torcido) que se ofrece desde el aeropuerto es que, una vez publicado el Real Decreto del SDP y la orden ministerial del anterior ejecutivo, el aeropuerto está obligado a definir las áreas de «plataforma» dentro de su esquema de certificación.

En sus planes se incluye la calificación de importantes tramos de la calle de rodaje «M» como «plataforma», para lo cual se acogen a una definición ambigua y obsoleta de las calles de rodadura del aeropuerto. Se estudia incluso calificar de plataforma la rodadura «A», que recoge todos los tráficos que abandonan la pista 33L. Un despropósito, en el mejor de los casos, que podría afectar a la capacidad de pista y provocar una cadena de aproximaciones frustradas.

El cambio en la afectación de bienes de derecho público y el tipo de servicio suministrado es a todas luces una insensatez que pone al aeropuerto en niveles de servicio más propios de instalaciones bananeras que de un aeropuerto insignia, primero por número de movimientos en España y con un más que evidente papel estratégico en el desarrollo económico de la región.
 
Compañías como Air Europa, Easyjet, Ryanair, etc que operan en las terminales 1,2 y 3 dejarían, por tanto, de tener suministro de control de tráfico aéreo y serán sus tripulaciones las que deberán separarse visualmente del resto de los tráficos.
 
Sorprende, cuando menos, que sin haber expresado su nuevo modelo de Aena el nuevo presidente Jose Manuel Vargas, y sin haberse producido un relevo completo al frente de los puestos de gestión en Aena, personas muy afines ideológicamente con el anterior Gobierno sigan formulando propuestas que, seguramente, no son conocidas por el nuevo ejecutivo aprovechando un vacío de poder. Nos preguntamos si estas decisiones y estas políticas empresariales, en alianza con la dirección de Barajas (Oleaga), son conocidas desde el Ministerio de Fomento y cuentan con su aprobación. También preocupa la presencia de Juan Ignacio Lema en un despacho de Barajas desde la semana pasada como «asesor» del Sr. Oleaga.
 
Esta medida se da de bruces frontalmente con los compromisos de calidad, eficiencia y seguridad como ejes de la nueva política de Fomento. En la actualidad, Barajas sigue a la cabeza de los retrasos europeos por falta de capacidad ATC y desde Eurocontrol se ha puesto de manifiesto la degradación en la calidad del servicio proporcionado por Aena. Esta decisión ya le ha costado a Oleaga una huelga del personal de operaciones en el aeropuerto, ante lo que consideran un ERE encubierto.

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