AENA ocultó a la Guardia Civil que había dado permiso a un controlador por fallecimiento de su padre


Su padre falleció esa semana y debía volver al trabajo dos días después del cierre

Inexplicablemente el trabajador de la torre de Palma sigue imputado en la causa

 

HUGO SÁENZ / Palma / El Mundo Baleares, edición impresa. 7/12/12

Dos años después del cierre del espacio aéreo español más salvaje de la democracia, la Justicia aún no se ha pronunciado. El proceso sigue abierto y la investigación continúa, pero todavía no hay una resolución en firme. Entretanto, a lo largo de estos 24 meses muchos de los controladores que se encontraban de servicio aquel fin de semana fatídico (3, 4 y 5 de diciembre de 2010) fueron imputados por estos sucesos y en este tiempo han ido pasando por los juzgados para declarar. Algunos de ellos injustamente y sin tener nada que ver. Como uno de los trabajadores de la torre de control del aeropuerto de Palma, imputado en la causa desde hace ya dos años sin que ni siquiera estuviera en su puesto de trabajo cuando ocurrieron los hechos.

Se trata de E.C.C., un controlador de Son Sant Joan que se encontraba en Valencia aquel día tras haber solicitado un permiso por el fallecimiento de su padre.

Sin embargo, AENA comunicó a la Guardia Civil aquella tarde que el trabajador se había ausentado sin «ningún motivo» y que «carecía de permiso» para no acudir a su puesto de trabajo, tal y como reza el atestado policial elaborado por los agentes y al que ha tenido acceso este periódico.

Nada más lejos de la realidad. El controlador en cuestión contaba con el pertinente permiso por la muerte de su padre para ausentarse aquella tarde, según puede leerse en el cuadrante de turnos de AENA–también en poder de ELMUNDO / El Día de Baleares– donde pone claramente «Permiso por Fallecimiento» en el apartado de observaciones. De hecho, tenía permiso hasta el día 5, que era cuando debía reincorporarse al trabajo, por lo que ni faltó injustificadamente al trabajo ni carecía de autorización por parte de AENA.

Ahora, dos años después de que tuvieran lugar estos hechos, E.C.C. continúa imputado en la causa e incluso tuvo que declarar en enero de este año ante el juez encargado del caso sin que le fuese levantada la imputación.

Su calvario comenzó aproximadamente una semana antes de aquel 3 de diciembre de 2010 en el que se cerró el espacio aéreo de todo el país. Decidió aprovechar sus días libres para viajar a su Valencia natal y una vez allí su padre enfermó. Llamó a sus superiores del aeropuerto para comunicarlo y se le concedió un permiso que caducaba el mismo día del caos aéreo, el 3de diciembre. Pero días más tarde y contra todo pronóstico, su padre falleció. El controlador volvió a telefonear a Palma para informar y sus jefes le comunicaron vía telefónica que su permiso quedaba prorrogado hasta el día 5.

De hecho, así lo refleja el cuadrante de AENA para esa tarde,aunque con un matiz. El lugar donde figura que tenía concedido el permiso por el fallecimiento de su padre aparece tachado con bolígrafo.

La culpa de ese tachón la tiene una conversación telefónica que tuvo lugar entre dos jefes de la torre de control de Palma tan sólo 15 minutos antes de que comenzase el turno aquella tarde. En ella, en poder del juzgado palmesano que está instruyendo el caso, uno de ellos le dice al otro que incluya al controlador ahora imputado en el turno de trabajo. Su interlocutor le responde que figura como baja porque está de permiso pero rápidamente recibe la orden de borrarlo y contar con él.

Esta conversación se produjo a las 14.44 horas del día 3, cuando el turno vespertino en la torre de control de Palma comienza a las15 horas. Evidentemente, E.C.C.no acudió a su puesto de trabajo aquel día. Pero ya no solamente porque tuviera concedido el permiso por parte de AENA, sino porque aunque no lo hubiese tenido, sus jefes en la torre decidieron incluirle en el turno de trabajo sólo15 minutos antes de que comenzara su supuesta jornada.

«Tienes que borrar lo del permiso»

La conversación telefónica extraída del sumario judicial entre dos jefes de la torre de control de Son Sant Joan no tiene desperdicio. Aparte de producirse 15 minutos antes del inicio del turno, ambos interlocutores discuten sobre la inclusión esa tarde de E.C. C., ahora imputado por ausentarse del trabajo pese a que AENA le había concedido un permiso por el fallecimiento de su padre.

«Tenéis que contar con E.C.C., tienes que borrar la observación de que tenía un permiso», le dice quien llama a su interlocutor en la torre. «Seguramente te figuraba como una baja, como un permiso», continúa diciéndole. Éste mira el cuadrante y lo confirma: «Permiso por fallecimiento sí».

En ese momento de la conversación, el jefe que llama a la torre vuelve a insistir: «Tienes que tacharlo». Obviamente,quien recibe la llamada ya no tiene tiempo de modificar el cuadrante y le recrimina que le avise tan tarde, cuando sólo faltaban 16 minutos para que comenzara el turno vespertino y ya se encontraban todos los controladores en sus puestos de trabajo.

Pero esta no es la única conversación de aquella tarde en poder del juzgado que instruye el caso.

Cuarenta minutos después, a las 15.25 horas y ya con el turno iniciado,el teléfono vuelve a sonar en la sala. «Oye, ¿me comentan que es probable que no haya venido E. C. C. al servicio?», pregunta quien llama al jefe desala, que le contesta con un cortante «no, claro que no ha venido», dado el permiso que tenía concedido. «Vale, pues entonces tienes que reconfigurar», vuelve a decirle, a lo que visiblemente molesto le contesta: «No ya claro, pero a las tres y media cuando ya está todo montado suele ser complicadito».

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