La verdad contada por profesionales

Estibadores, controladores…

ELISA ÁLVAREZ, 1/3/2017. Controladores aéreos. Menudos sueldazos. Privilegiados. Jetas. Eso también lo hacía yo. Organizar despegues y aterrizajes. Cualquiera lo haría. Huelguistas. Vamos a acabar con ese colectivo pudiente.

Profesores de instituto. Ja. Medio año de vacaciones. Veinte horas de clase a la semana. Con sindicatos fuertes que los defienden. Y aún se quejan de sus alumnos. No merecen ni la mitad de lo que cobran. Vamos a dejar bien claro cómo viven. Hagamos populismo.

Funcionarios. Ahí habláramos. Intocables. Ya hay un caldo de cultivo que nos ayuda. Solo van a fichar. Aireemos que tienen sueldos dignos. Aireemos que tienen horarios que pueden cumplir. Aireemos que tienen permisos, licencias, derechos… A por ellos.

Catedráticos de universidad. Qué casta. Ahí, en sus despachos. Acumulando sexenios. Multiplicando el salario base. Que se sepa, que se sepa, que les envidien, que se genere un clima en su contra, exagerad si es preciso…

Médicos. Seguro que salen antes de su consulta pública para irse a la privada. Por eso no se quieren jubilar. Hablad, hablad, contad lo que sea, mentid si es preciso. ¿Qué es una carrera, un MIR, cuatro o cinco años de especialidad?

Estibadores. Los últimos en subir al carro. Totalmente sindicados. Corporativistas. Unidos. Con sueldos envidiados por otros. Por favor, ¿cargar y descargar buques? No puede ser. Hagamos demagogia.

¿Ya son todos pobres? Bien. ¿Ya tienen todos salarios mediocres? Bien. ¿Ya no nos cruzaremos con ellos en los campos de golf? Bien. Hemos conseguido nuestro propósito.

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