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Estupor entre los controladores aéreos por el rechazo de ENAIRE al sistema de trabajo más productivo de Europa

Tres. Ese es el número de correos que han recibido en las últimas semanas los controladores aéreos con respecto a la negativa de ENAIRE a adoptar un nuevo sistema de trabajo importado de EUROCONTROL.

Dos de ellos vienen directamente de la empresa, y vienen a tratar de justificar lo injustificable: que el nuevo sistema en el que ha estado trabajando durante meses un grupo de trabajo conjunto empresa-sindicato no cumple con la legalidad en vigor.

Es curioso cómo ENAIRE dedica dos correos de varias páginas para intentar explicar que no son ellos, que estarían encantados de aceptarlo, sino el “primo de Zumosol” el que no les deja. Sólo hay que darse una vuelta por las salas de control y fanales para darse cuenta de que los controladores, después de los abusos sufridos durante los últimos diez años, hace tiempo que se han caído del guindo.

Preguntas capciosas a Sagardoy y a la Abogacía del Estado

ENAIRE explica en esos mails que, para asegurarse de que el citado sistema cumple con la legalidad vigente, elevaron una serie de preguntas al prestigioso bufete de Sagardoy y, ante la preocupante respuesta, no tuvieron más remedio que elevar el asunto aún más y consultar directamente a la Abogacía del Estado.

Sorprende tanta diligencia y preocupación para un cambio que implicaría un aumento significativo de la productividad, una mejora de la conciliación y una flexibilidad para las programaciones de la empresa de la que ahora carece y que en teoría está en línea con el “Plan de Vuelo 2025” del que ENAIRE hace tanta gala. A la vista está, otro papel mojado.

Porque las preguntas que ENAIRE eleva tanto a Sagardoy como a la Abogacía del Estado son de todo menos inocentes, claramente dirigidas a la respuesta que finalmente se obtiene, y que derivan de una interpretación del modelo de trabajo decidida unilateralmente por la empresa.

Hagamos un poco de historia: USCA presentó, allá por verano de 2019, una propuesta de nuevo modelo de organización del trabajo basado en asistencias y no en horas trabajadas como es actualmente, importado de EUROCONTROL, donde se ha conseguido el mayor aumento de productividad, eficiencia y normalidad operativa de toda Europa. ENAIRE pidió tiempo para valorarlo y para ello se creó un grupo de trabajo conjunto que ha estado trabajando sin descanso desde julio hasta noviembre. Cinco meses durante los cuales han realizado un fenomenal trabajo de valoración de coste-beneficio y de viabilidad, mediante innumerables simulaciones que han permitido validar la viabilidad del sistema y sus evidentes mejoras tanto para empresa como para trabajadores por la flexibilidad que aporta al sistema de trabajo actual.

ENAIRE no permitió la presentación de dichos resultados. En cambio cogió el sistema propuesto por USCA, introdujo cambios muy significativos y desarrolló su propio sistema de trabajo por asistencias (llamado MDA) presentándolo tal cual ante el Ministerio.

Entre las diferencias con el modelo del sindicato, la empresa consideró que el nuevo sistema de trabajo es incompatible con la reducción de jornada, por lo que se anularía para los controladores este derecho que es individual y nunca matizable ni eliminable en una mesa de negociación de ningún Convenio. Así, una vez más la empresa pública demuestra que las llamadas a la confianza mutua, superación de diferencias pasadas y trabajo en común no son más que palabras vacías y que, en realidad, lo que sigue primando es la desconfianza hacia el trabajador, las medidas y propuestas unilaterales, y en definitiva, todo aquello por lo que aboga la parte de la empresa que se ha quedado anclada en el año 2010 y que no tiene otro interés más que torpedear toda posibilidad de acuerdo.

Se da la circunstancia de que esta modificación sobre la Reducción de Jornada es una de las consideradas no conformes a la legalidad vigente por la Abogacía del Estado. Sorpresa.

Empezar de cero, dos años después

De esta manera, ENAIRE hace retroceder la negociación a la primera casilla de nuevo. Sin nada sobre la mesa y después de dos años de supuesta negociación, el ente público empieza a mostrar los mismos preocupantes síntomas de tiempos pasados, echando el balón hacia adelante en busca de no sé sabe bien qué objetivo, amenazando con la privatización de nuevas torres de control y sin cambiar una sola coma del armazón normativo de trinchera elaborado por el inefable ministro Blanco en 2010, perpetuado después por la abulia e incapacidad del resto de ministros y gestores que le han sucedido, y que es el que nos ha llevado a esta situación insostenible en el control aéreo español.

Una situación explosiva, sin duda, que apunta a que determinados elementos de la empresa están haciendo una labor de quintacolumnistas saboteando cualquier intento de alcanzar un acuerdo razonable y deseado con sus controladores aéreos.

Porque si de verdad la legislación española es más lista que la europea y no permite adoptar un sistema de trabajo moderno, probado e importado de la dependencia más productiva de Europa, que corrige los mayores problemas generados para empresa y trabajadores por el modelo de trabajo fracasado y arcaico actual, quizás es que lo que hay que cambiar no se puede cambiar en una mesa de negociación. Veremos.

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