La verdad contada por profesionales

Fomento pretende trasladar a los controladores a Barcelona tras invertir casi 15 millones en Valencia

El Mundo. EUGENIO MALLOL / Valencia. 21/10/2012

La apuesta del Eurogrupo por la concentración del espacio aéreo y las necesidades de reducir estructura del Ministerio de Fomento empiezan a generar inquietud entre el colectivo de controladores del centro de control del Aeropuerto de Manises, encargado de la aproximación de las naves a los aeródromos de Valencia, El Altet y San Javier Murcia, además del resto de pistas de menor tamaño.

Desde el sindicato de controladores USCA se alerta ya del riesgo de que las tareas del TACC (Centro de Control del Área Terminal) de lo que implicaría que el control del espacio aéreo de la Comunidad Valenciana pasaría a ubicarse en otra comunidad autónoma. Una medida con implicaciones simbólicas, ya que Valencia pierde estatus en el mapa aeroportuario español, y prácticas, en la medida en que podría suponer el traslado de la plantilla actual de 76 controladores a Barcelona y afectaría a los alrededor de 400 empleos que, según USCA, están vinculados al centro de control.

El Aeropuerto de Manises se encuentra en el centro del proceso de ajuste que impulsa el Ministerio de Fomento y que tiene como principal hito la división de las áreas de Aeropuertos y Navegación Aérea, unidas en los últimos años en AENA. La primera de ellas ha abierto un proceso de privatización de torres de control (que se encargan de supervisar los movimientos en pista, el despegue y aterrizaje), en el que ya se ha visto implicado el aeródromo valenciano, cuya torre ha pasado a manos de Ferronats. Mientras que la segunda se inclina por la reducción de centros de control (que vigilan el movimiento de las aeronaves hasta una altura de 6.000 pies, 1,83 kilómetros), un proceso que podría conducir a medio plazo a operar con sólo cuatro plazas: Madrid, Barcelona, Sevilla y Las Palmas, quizás Mallorca, y podría acabar con todo el espacio nacional controlado desde Barajas y El Prat, según advierten los controladores.

Al impacto que supondría dejar de controlar desde Valencia el espacio aéreo de la Comunidad se une la circunstancia de que AENA adjudicó hace un par de años la construcción del nuevo TACC de Manises por 14,7 millones de euros, procedentes fundamentalmente de los Fondos Feder. Ese centro debía incorporar un Sistema de Control del Tráfico Aéreo (Sacta), equipos de comunicaciones y sistemas complementarios, con una inversión prevista de alrededor de 19 millones de euros.

Según los responsables de USCA consultados, el centro de control ha sido construido, pero sigue sin estar ocupado (las labores de mantenimiento se podrían haber interrumpido ya) y la compra de material técnico no se ha efectuado. En consecuencia, Fomento podría plantear el traslado de los controladores a Barcelona tras invertir casi 15 de millones en Valencia. 

 

La torre de control renovará su plantilla a principios de 2013

USCA critica que serán controladores recién salidos de la academia 

 

E. MALLOL / Valencia

La torre de control del Aeropuerto de Manises pasará a estar operada por controladores de la sociedad Ferronats Air Traffic Services (participada por Ferrovial y NATS) en unos meses, según advierten desde el sindicato de controladores USCA. Los 21 profesionales actualmente en plantilla de AENA van a ser reubicados, de modo que la torre va a quedar en manos de personal completamente nuevo.

Ese está siendo un asunto controvertido en otras ciudades, donde se ha abierto el debate acerca de si el proceso garantiza que los nuevos controladores de Ferronats llegan con la capacitación suficiente para hacerse cargo de sus aeropuertos. En el caso de Valencia aún no se ha suscitado ninguna duda al respecto, aunque USCA considera que estaría más que justificado hacerlo.

A juicio del sindicato de controladores, según un portavoz, Ferronats ha optado por contratar personal «que acaba de salir de la academia », en lugar de subrogarse y admitir a aquellos controladores en activo que quisieran permanecer en la torre de control de Valencia.

«En estos momentos están conviviendo los nuevos con los antiguos », añadieron las fuentes de USCA, se está habilitando a los controladores en invierno, que es cuando baja el tráfico aéreo en Manises, pero se encontrarán fuera en plena temporada estival».

USCA advierte que a estas alturas «no hay ningún controlador nuevo habilitado», lo que pone de relieve la escasa experiencia con las que se les pondrá al frente de la torre de control valenciana.

La potestad de habilitar corresponde a los instructores, dentro de un protocolo a seguir, que debe durar seis meses, en el que un controlador en activo ejerce de supervisor y debe dar el visto bueno al aspirante.

En estos momentos, según USCA, los profesionales de las torres de control «no saben cuándo van a incorporarse los nuevos y cuanto tiempo les tendrán que habilitar». Fuentes de las compañías aéreas consultadas expresaron su confianza en que este proceso no afectará a la seguridad.