La verdad contada por profesionales

Los controladores aéreos españoles, al límite

“236 plazas aprobadas de controladores aéreos en los últimos 2 años”. Así reza el tuit que hace cuatro días ENAIRE publicó en la red social del pajarito, un mensaje que llevan repitiendo desde hace un par de semanas y que más bien parece un argumento exculpatorio de lo que está por llegar.

Los controladores llevan años diciéndolo, tanto desde USCA como de la asociación profesional APROCTA: necesitamos más personal urgentemente. La empresa ha estado negando la insuficiencia de personal y encubriéndola mediante una programación de turnos de trabajo asfixiante y no homologable a ningún país de nuestro entorno, bajo el paraguas de una legislación de guerra generada por el infausto ex-ministro socialista José Blanco y mantenida por los posteriores ministros del PP, y un Convenio Colectivo que deja manos libres a la empresa para hacer prácticamente lo que quiera.

 

Una falta de planificación evidente

Y es que las cifras de crecimiento de tráfico aéreo están pulverizando todas las previsiones del Ministerio de Fomento: en sólo diez meses el tráfico ha crecido en mucha mayor medida que el exiguo 4,4% que preveía el gestor público para todo el año, y durante el invierno no parece que vaya a aflojar. Ante esto, las 236 plazas “aprobadas” no sólo son insuficientes, sino que además esconden una realidad aterradora: es ahora cuando se han ido incorporando a cuentagotas algunos de los aprobados de la convocatoria de empleo de 2016, y aún no estarán habilitados hasta 2018. Así, echando unos cálculos rápidos, la media de incorporación efectiva de nueva plantilla anda por los dos años. Es decir, los que aprueben en la convocatoria de 2018 no estarán operativos hasta 2020.

Y mientras tanto en los centros de trabajo de ENAIRE la biología sigue abriéndose paso inexorablemente, y mandando a la jubilación a uno 50 controladores cada año. El escenario es devastador: esas 236 tan cacareadas plazas apenas servirán para cubrir estas salidas del sistema en un colectivo que roza ya los 52 años de edad media.

 

Una situación única en Europa

Así, nos encontramos en España con una situación absolutamente irregular con respecto a nuestros colegas europeos: mientras en nuestro entorno los controladores se prejubilan o salen de frecuencia con 50-55 años, a nosotros nos obligan a seguir dirigiendo el tráfico hasta los 65, en un contexto, además, de absoluta falta de voluntad política para homologar nuestras jornadas y días de trabajo al resto de Europa.

Meses con 3 días libres, imposibilidad de coger un solo día de asuntos propios, vacaciones supeditadas a las necesidades de la empresa, disponibilidad todos los días del año por los temidos COS (servicios express obligatorios notificados sobre la marcha) y sobre todo, una absoluta inflexibilidad en la programación de turnos de trabajo, están llevando a los controladores que están gestionando los récords de aumento de tráfico a una situación límite en la que parecen estar atrapados por la ineficacia de un Ministerio de Fomento más preocupado por salvar la cara por las posibles demoras que se puedan producir que en las consecuencias de una política de recursos Humanos inflexible y, a la vez imprevisible.

 

La seguridad aérea, en el foco

Lo hemos puesto de manifiesto otras veces, pero cualquier recorrido por las publicaciones sobre accidentes aéreos o seguridad preventiva, nos dirige rápidamente a la determinación de la fatiga operacional y mental de los controladores aéreos como un asunto al que prestar especial atención. En evitarla, no en potenciarla, como parece que se empeñan mes tras mes las oficinas de Recursos Humanos de todas las regiones españolas, a las que obligan a tupir a los controladores de turnos de trabajo, imaginarias y cursos de formación incluso en sus días libres con tal de poder enseñar unas cifras favorables en las auditorías de Eurocontrol, organismo que por cierto debería prestar más atención a lo que está pasando en esta región del sur de Europa.

Afortunadamente, nuestros profesionales de control aéreo, aunque cansados, hastiados y desmotivados, siguen garantizando que la seguridad aérea de nuestro país sea absoluta. Una misión cada vez más titánica, en tanto en cuanto se suceden mes tras mes récords de tráfico aéreo que empiezan a pesar, y mucho, en su salud.

One Comment

  1. Seguro que la solución a la falta de personal evidente que se está dando desde hace unos años en Enaire, es privatizar Torres de control. Por qué, quién quiere contratar a personas?

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