El Estado deja de ingresar más de 500 millones de euros por la privatización de AENA


Una de las antiguas joyas de la corona, AENA, sigue siendo una mina de oro, aunque en la actualidad la mitad de sus beneficios nutren las arcas de sus accionistas privados y no la Tesorería General del Estado.

Desde que se privatizó hace cuatro años, en una operación más bien turbia, la acción ha triplicado su valor, demostrando lo que muchos analistas y, sobre todo los sindicatos de trabajadores de la empresa, decían: que aquella maniobra no era más que un regalo a las empresas e inversores amigos y no una operación beneficiosa para el interés general. De hecho, el quebranto en los ingresos potenciales de las arcas públicas empieza a ser insoportable.

Como el gestor aeroportuario ganó 1.327,9 millones de euros en 2018, un 7,8% más que el año pasado, los socios se repartirán el próximo 23 de abril -según la propuesta que el consejo de administración – 1.062 millones, a razón de 6,93 euros por acción. Y de ellos corresponderán 541,78 millones a Enaire, la sociedad pública responsable de la navegación aérea y que posee el 51% de los títulos de AENA. El resto, a manos privadas.

Concretamente, el fondo británico de infraestructuras TCI, el banco HSBC y Deutsche Bank con aproximadamente el 28% del capital cotizando libremente en el mercado. El Estado ya preveía una mejora de las ganancias. Según el plan estratégico de la empresa hasta 2021, las arcas públicas se embolsarían 1.030 millones entre 2018 y 2019, de los que ya tiene asegurados más de la mitad. También se ha mejorado la previsión de ganancias que había para el año pasado (1.272 millones), superior incluso a la contemplada para el presente ejercicio (1.311 millones).

El último año volvió a ser claramente positivo para la actividad de AENA, cuyos ingresos aumentaron un 7,3% hasta los 4.320 millones, de los cuales más de una cuarta parte (26%) vinieron de su actividad puramente comercial, nueve puntos más que en 2017. En estos 1.144 millones obtenidos sobresale el crecimiento del 16% por las tiendas que arrienda en su red de aeropuertos y otro 14,3% por los locales que alquila para restauración. En sus aparcamientos el negocio subió un 8,9%, y en sus conocidos locales ‘Duty Free‘ la mejora resultó algo más modesta con casi un 3% más. Las ventas por pasajero subieron un 3% hasta quedar en 4,3 euros de media.

Ya en su actividad tradicional, los ingresos puramente aeronáuticos crecieron un 4,4% hasta los 2.754 millones. Ni siquiera el impacto de la reducción de las tarifas que cobra a las aerolíneas (un 2,2% anual) le supuso un gran impacto y ‘solo’ sufrió una merma de 58 millones por ello, compensada en parte por recorte en 15 millones de sus incentivos al tráfico. 

Para culminar este gran año –AENA registró otro récord anual de viajeros por sus instalaciones, con 263,8 millones de pasajeros anotados, un 5,8% más que en 2017- el grupo redujo su deuda financiera neta un 7% hasta quedar en 6.654 millones, mientras que el pasivo total bajó casi un punto más para situarse en 8.875 millones. La única nota negativa, en parte esperada, fue el incremento en casi un 7% de sus gastos de explotación(2.470 millones).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.