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La epifanía de las compañías aéreas, un desengaño amoroso y el bel canto

La “epifanía” (por etimología del griego: επιφάνεια que significa: “manifestación; un fenómeno milagroso”) es un acontecimiento religioso. Para muchas culturas las epifanías corresponden a revelaciones o apariciones en donde los profetas, chamanes, médicos, brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo. En suma, es una revelación mística sobrevenida.
Pues bien, los de la Asociación de Compañías Aéreas de Transporte Aéreo (ACETA) y ALA (Asociación de Líneas Aéreas) acaban de ver la luz: la privatización de AENA acarreará nuevas subidas de tasas. Y aún más: se acaban de dar cuenta de que en España se han construido aeropuertos ruinosos hasta en las orejas.
Esta epifanía mayúscula les llega a las compañías aéreas después de meses de oscurantismo por parte del Ministerio de Fomento y AENA sobre el nuevo modelo de gestión aeroportuaria y tras recabar las “autoridades” su apoyo frente a una plétora de medidas chavistas contra los trabajadores del sector aeroportuario. Lo sorprendente sin duda es que, si bien antes se defendía el modelo de gestión en red, tanto por unos como por otros, al parecer ahora las compañías aéreas se han declarado en rebeldía y critican la construcción de aeropuertos fúngicos y quebrados por todo el territorio nacional. ¿Pero es que no lo sabían? ¿No será que se han dado cuenta de que estos aeropuertos secundarios solo interesan a Ryanair a través de las subvenciones encubiertas de las que no se benefician las compañías españolas?
Este monumental ejercicio de incoherencia ideológica y económica ejemplifica la ruptura de la alianza Fomento-compañías aéreas en un momento en el que el transporte aéreo y el turismo parecen repuntar, pese a los continuos intentos de Fomento y AENA por desmantelar la red aeroportuaria española y el control de tráfico aéreo.
El idílio truncado entre el presidente de Iberia (Antonio Vázquez), ex tabacalero y aficionado a la ópera, y Pepiño el huérfano, a la sazón e inexplicablemente aún al frente del Ministerio Fomento, se ha consumado.