La verdad contada por profesionales

Guerra abierta en la aviación low-cost europea

Al menos 140 pilotos de la aerolínea irlandesa han dicho basta, y se han marchado a su más inquietante rival, la noruega Norwegian Air Shuttle, en busca de mejores condiciones laborales y más estabilidad. Las consecuencias han sido espectaculares, casi circenses, obligando a Ryanair a cancelar más de 50 vuelos al día de aquí a octubre. Ésto, unido a la sentencia que le obliga a dar vacaciones a sus pilotos durante el año natural, hace prever problemas más allá de final de año.

Es curioso ver a ambos gigantes del low-cost europeo peleándose como niños, sobre todo porque no hace ni seis meses que Michael O´Leary y su homólogo en la compañía noruega, Bjorn Kjos, compartían risas mientras hacían planes para una futura alianza entre las dos, lo que daría como resultado la mayor y más potente red a nivel europeo, con una alimentando a la otra en el corto, medio y largo radio.

Pero no sólo no cuajó tal alianza, sino que, según informa Expansión, “los elogios han sido sustituidos por dardos envenenados en uno y otro sentido. Si, a principios de septiembre, O’Leary se descolgaba asegurando que “Norwegian desaparecerá en cuatro o cinco meses; pierde dinero a diario y no tiene fondos para pagar los aviones que ha encargado”, el lunes Norwegian devolvía el golpe al revelar que 140 pilotos habían recalado en sus filas en 2017 procedentes de Ryanair, en el ojo del huracán al cancelar 2.000 vuelos en seis semanas por un error de planificación.”

Un golpe en la línea de flotación de la irlandesa con la que Norwegian comparte tipos de avión, lo que facilita la movilidad de los pilotos al estar en posesión de las habilitaciones necesarias, y que hace intuir que estamos tan sólo ante la primera batalla de una guerra sin cuartel por hacerse con unos profesionales cada vez más escasos por la cara formación y las menguantes condiciones laborales.

Porque es un secreto a voces que los salarios, la estabilidad laboral y las posibilidades de promoción profesional dentro de la aerolínea noruega superan a día de hoy con creces a las condiciones en las que trabajan los pilotos en Ryanair, dónde en la mitad de los casos ni siquiera son empleados de la compañía, sino “falsos autónomos”.

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