ENAIRE sanciona a un controlador por hacer huelga el Día de la Mujer sin haberle notificado servicios mínimos

El colmo. La empresa pública ENAIRE ha sancionado a uno de sus controladores aéreos por secundar la huelga convocada con motivo del Día de la Mujer a pesar de no haberle notificado que formaba parte de los Servicios Mínimos.

El controlador en cuestión, a diferencia de sus compañeros y como es habitual en estos casos, no recibió en mano ninguna notificación de tener la obligación de ir a trabajar el día 8 de marzo, por lo que decidió apoyar la huelga feminista y no acudir al Centro de Control a trabajar.

Lo que sí recibió el citado trabajador fue un aviso de burofax de AENA, la empresa encargada de los aeropuertos y con la que el susodicho no mantiene ninguna relación laboral.

Tres días después, el controlador acudió a Correos a recoger dicho burofax, en el que, con gran sorpresa, AENA le emplazaba a trabajar el día 8 de marzo como parte de los Servicios Mínimos. Empresa para la que, repetimos, el controlador no trabaja.

Fomento sigue vulnerando el derecho a huelga de los controladores

Se da la circunstancia de que el Ministerio de Fomento ha sido condenado tres veces por no justificar los servicios mínimos durante las huelgas de controladores aéreos, lo que nunca ha sido obstáculo para que desde la entidad pública ENAIRE y desde el propio Ministerio sigan empeñándose en saltarse impunemente la ley, sabedores de que las denuncias llegan necesariamente a posteriori y no conllevan ningún tipo de castigo para los infractores.

Da igual que sea una huelga de los sindicatos de controladores, una huelga feminista o una huelga general, el Ministerio, en claro fraude de ley, sigue nombrando servicios mínimos del 100% o incluso más en las torres y centros de control, cercenando de facto el derecho fundamental de estos profesionales y reduciéndolo a cero.

Una falsa colisión de derechos

Porque en cualquier huelga de cualquier sector se produce lo que se conoce como una colisión de derechos entre los trabajadores del sector y los usuarios de dicho sector. El control aéreo no es menos. Pero una colisión de derechos se soluciona haciendo compatible el legítimo interés de los usuarios por seguir haciendo uso de dicho servicio, en este caso el transporte aéreo, con el también legítimo derecho a huelga de los trabajadores.

Que la colisión entre ambos derechos en este caso se solucione siempre laminando uno de los dos, haciéndolo invisible y negando su existencia bajo un aparente paraguas de legalidad, deja a estos trabajadores sin una de las herramientas fundamentales que la Constitución les otorga para la defensa de sus derechos, pero también enmascara una realidad que disminuye la calidad democrática de este país: que hay trabajadores contra los que todo vale, y que no importa de qué color sea el Gobierno, si se trata de derechos laborales, lo que digan jueces, inspecciones de trabajo o el sentido común, les importa un pimiento.

ENAIRE sabe perfectamente que la sanción a este controlador es absurda. Que es ilegal. Que si lo que pretendían era hacerle trabajar ese día, se equivocaron y no se lo notificaron. Que el controlador, no habiendo sido notificado, tenía todo el derecho a secundar la huelga feminista. Lo saben de sobra. Pero, como ya hemos dicho, les importa un pimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.